Programa de fidelización para restaurantes
En un restaurante la fidelidad se juega en la segunda visita. La mayoría de las mesas nuevas no vuelve nunca, y casi nunca porque comieron mal: faltó un motivo concreto para elegirte de nuevo entre todos los lugares que prueban. La tarjeta en el teléfono se lo da, con el progreso a la vista.
Con tickets grandes y visitas espaciadas, la tarjeta tiene que ser corta. Seis sellos a dos visitas por mes son tres meses, un plazo que el comensal todavía siente alcanzable. El premio conviene que salga de tu cocina: una entrada para compartir vale mucho en la carta y cuesta una fracción en insumos.
Quien atiende no carga nada raro. Al cobrar, escanea la tarjeta del comensal que paga. Con puntos se escribe también el total de la cuenta y el resto se calcula solo.
Un programa de ejemplo para tu restaurante
Tarjeta de sellos
6 sellos
Puntos y menú de premios
Premios que funcionan en restaurantes
Un buen premio le cuesta a tu comercio el insumo y al cliente le vale lo que cuesta en tu mostrador. Sirve igual al final de la tarjeta de sellos o en el menú de puntos. Dos ejemplos del rubro:
El postre que mira y no pide
La entrada para compartir
Preguntas frecuentes
¿Cómo funciona con mesas que pagan dividido?
Cada comensal con su tarjeta suma lo suyo. Con sellos, cada uno suma su visita. Con puntos, se escribe la parte que paga cada uno y los puntos van a la tarjeta de quien pagó.
¿Un programa de fidelización no abarata la marca del restaurante?
Un cartel de 2x1 la abarata. Un premio que solo ven tus clientes frecuentes hace lo contrario: reconoce al cliente habitual sin tocar el precio de la carta. Y si el premio es un plato tuyo, lo que se lleva es tu cocina.
¿Qué pasa con los puntos si el cliente no vuelve?
Vencen si así lo eliges. Tú defines a cuántos meses, y el cliente ve en su tarjeta qué puntos vencen y cuándo. Le da un motivo para volver, y en tu contabilidad no queda una deuda eterna.