Programa de fidelización para panaderías
Pocas compras son tan frecuentes como el pan. Doce visitas al mes es lo normal para un buen cliente. Para un programa de fidelización es una ventaja enorme: la tarjeta avanza cada semana y el premio llega antes de que el cliente se olvide de que existe.
El riesgo también está en la frecuencia. Con margen ajustado y compras diarias, un premio que llega demasiado rápido se come la ganancia sin que lo notes. Por eso el ejemplo de abajo pide doce sellos en vez de diez, y el premio es mercadería de tu propia producción.
La fila de las 8 de la mañana no espera. El cajero escanea la tarjeta del teléfono mientras el cliente guarda el cambio, y al que vino sin celular lo busca por su número.
Un programa de ejemplo para tu panadería
Tarjeta de sellos
12 sellos
Puntos y menú de premios
Premios que funcionan en panaderías
Un buen premio le cuesta a tu comercio el insumo y al cliente le vale lo que cuesta en tu mostrador. Sirve igual al final de la tarjeta de sellos o en el menú de puntos. Dos ejemplos del rubro:
La media docena de la vitrina
El extra que no compra todavía
Preguntas frecuentes
¿No es mucho trabajo registrar cada compra pequeña?
Sumar un sello es escanear la tarjeta y confirmar. Con puntos, además escribes el total de la compra. Si hay fila, el cliente muestra el teléfono mientras paga y la fila avanza al ritmo de siempre.
¿Qué evita que el programa me cueste demasiado?
Lo decides tú al armarlo. En la tarjeta de sellos, la cantidad de sellos marca cada cuántas compras entregas el premio. Con puntos, cada premio tiene su costo, y los puntos pueden vencer: el saldo de un cliente que dejó de venir no queda pendiente para siempre.
¿Sirve para el cliente que viene todos los días igual?
Ese cliente ya es tuyo, y el programa se lo reconoce. Lo que buscas con él es que no se pase a la panadería nueva de la otra cuadra y que de vez en cuando agregue algo al pan de siempre.