Programa de fidelización para kioscos
El kiosco vive de la repetición: el mismo cliente pasa camino al trabajo, a la salida del colegio, antes del autobús. Son compras de un minuto que nadie registra en ningún lado, y así el comercio con la frecuencia más alta es el que menos sabe de sus clientes.
Un programa de fidelización convierte ese paso diario en una tarjeta que avanza. Lo que importa son los veinte o treinta habituales que sostienen la caja, más que el cliente que compró un chicle una vez. Con margen de kiosco no hay espacio para regalar, así que el ejemplo pide quince compras para una bebida pequeña.
En el mostrador manda el ritmo: el cliente muestra el teléfono mientras busca las monedas, el cajero escanea y listo. Nadie descarga nada.
Un programa de ejemplo para tu kiosco
Tarjeta de sellos
15 sellos
Puntos y menú de premios
Premios que funcionan en kioscos
Un buen premio le cuesta a tu comercio el insumo y al cliente le vale lo que cuesta en tu mostrador. Sirve igual al final de la tarjeta de sellos o en el menú de puntos. Dos ejemplos del rubro:
La golosina que más sale
La bebida del calor
Preguntas frecuentes
¿Tiene sentido para compras tan pequeñas?
Justamente por eso funciona: la frecuencia hace que la tarjeta avance rápido. Un cliente que compra tres veces por semana completa quince sellos en poco más de un mes, y eso le da un motivo para no cruzar al kiosco de enfrente.
Con mi margen, ¿no pierdo dinero con los premios?
El costo lo defines tú con la cantidad de sellos o el costo en puntos de cada premio. Si el premio es mercadería de tu estante, te cuesta el precio mayorista y no el de venta. Antes de activar, haz la cuenta con tu margen; quince compras para una bebida pequeña es un punto de partida prudente.
¿Cómo registro rápido con fila en el mostrador?
Con sellos por compra, escaneas la tarjeta y confirmas. Con puntos, escribes también el total. Si el cliente vino sin teléfono, lo buscas por su número.